La Jubilación y el Sedentarismo

Tal y como comentábamos en una entrada anterior, el fenómeno del adulto mayor cada día toma más relevancia dentro de nuestras sociedades, ya que ahora tenemos un nutrido grupo de individuos que gozan de una buena condición física y que por razones laborales han pasado a formar parte del ansiado o temido, según se vea, grupo de jubilados.

La jubilación, puede ser para algunos la culminación satisfactoria de una carrera laboral llena de logros y orgullos; por lo tanto, ven este momento de la vida como una merecida recompensa por tal esfuerzo. Pero para otros, puede ser un recordatorio de la vejez y la decadencia.

Estos dos  lados del espejo muestran realidades muy disimiles en su día a día, las primeras pueden ver un mundo lleno de posibilidades para hacer todo aquello que no pudieron llevar a cabo antes, como por ejemplo: hacer ejercicio a diario, jugar con los nietos, compartir con amigos o familiares, viajar o incluso estudiar. Pero tenemos ese otro grupo a quienes se les debe prestar especial atención, ya que pueden tender al aislamiento, el sedentarismo e inevitablemente a la depresión.

Así como en las etapas tempranas de nuestras vidas, donde necesitamos ejercitarnos para poder crecer física y mentalmente; en la tercera edad no debemos dejar de mantenernos activos, pues los ejercicios físicos no solo conservan sano nuestro sistema musculo esquelético sino que también al  practicar sencillas rutinas de entrenamiento estimulamos nuestro cerebro.

Definitivamente, debemos dejar atrás esas imágenes arcaicas del jubilado sentado en casa solitario y triste, ahora es el mejor momento para hacer aquello que siempre quisieron hacer y las nuevas generaciones pueden incluso ayudar a romper con ese estigma al acompañar a los abuelitos a realizar sus caminatas o sesión de ejercicios en los parques biosaludables. Lo importante es mantenerse activo sin importar la edad.